La adopción de estrategias ESG (Ambiental, Social y Gobernanza) está dejando de ser
opcional en la infraestructura energética. Más allá de contabilizar la huella de carbono,
las empresas deben demostrar transparencia, responsabilidad social e integridad para acceder
a financiamiento y licencias sociales de operación.
La inversión en infraestructura eléctrica peruana afronta cada vez más exigencias regulatorias
orientadas a descarbonización, eficiencia y resiliencia. Comprender, medir y mitigar
estos riesgos es clave para asegurar la rentabilidad de los proyectos y el cumplimiento de la
normativa emitida por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), OSINERGMIN y organismos
ambientales